Producto

Hay causas internas y externas a la empresa que le obligan a lanzar nuevos productos o servicios. Desde la necesidad de ampliar o renovar la oferta, hasta la de dar solución a nuevos problemas o exigencias del mercado. Estas causas, que de una forma u otra llegan y toman cuerpo en la empresa, generan la primera idea para un nuevo producto. A partir de ese momento hay que dar un paso fundamental: convertir la idea en concepto.

El concepto de producto, o de servicio, es un proceso de reflexión que partiendo de la idea inicial nos lleva a definir aspectos clave: 1) ¿A qué público va dirigido y cuándo y cómo lo usará? 2) ¿Qué beneficios o ventajas le reportará? Es decir, por qué lo van a comprar. 3) ¿Dentro de qué tipología y categoría de productos se puede posicionar? 4) ¿Cómo se integra dentro de la oferta de la empresa, de su imagen y de sus estrategias? Elaborar el concepto de producto es minimizar el riesgo de fracaso. Y es el punto de partida para comenzar a pensar en el desarrollo de producto: desde el diseño hasta el lanzamiento al mercado.
La mayoría de los productos necesitan ser envasados y/o embalados para su transporte, su venta o su uso.
En lineales con metros y metros de longitud y cantidades ingentes de otros productos, el envase ha de ser capaz de llamar la atención, interesar, seducir, convertirse en el vendedor convincente y eficaz de su propio contenido y en el representante de los valores y atributos de la marca y del producto.
Es imprescindible pensar en el envase durante el proceso de DESARROLLO DE PRODUCTO y poner en manos de profesionales su diseño. Hay diseñadores especializados en “Packaging” (que es el término inglés bajo el que se conoce en todo el mundo lo relacionado con el envase y embalaje). Es una especialización que requiere dominio del diseño industrial para proyectar envases tridimensionales en vidrio, en plástico, en aluminio… y dominio del diseño gráfico para todo lo relacionado con la gráfica aplicada al envase: etiquetas, cajas, prospectos, manuales de uso o de montaje, etc.
Hoy en día tanto envases como embalajes están sujetos a normas y legislaciones complejas y cambiantes. Es necesario que la empresa conozca las que le afectan y para ello esté en contacto con entidades que la mantengan debidamente informada.